
Decía una famosa canción española que “Cualquier tiempo pasado siempre nos parece mejor” y es cierto que en muchas ocasiones descubrimos a personas o incluso a nosotros mismos hablando de nuestro pasado como si fuera perfecto, menospreciando el presente y sin darnos cuenta de que quizás estemos sobrestimando lo que en realidad vivimos, recordando únicamente lo positivo y olvidándonos de que también tuvo sus partes menos buenas.
Este hecho que nos sucede a todos o casi todos, se ve multiplicado en las personas con discapacidades adquiridas, personas que tuvieron una vida sin la enfermedad y que han tenido que adaptar su mundo a la nueva situación. Personas con lesiones medulares o esclerosis múltiple que se encuentran con un cuerpo distinto, con nuevas dificultades y añoran aquellos tiempos en los que la enfermedad no había irrumpido en sus vidas como elefante en cacharrería.
Parece bastante lógico que este colectivo sea más proclive a este “mirar al pasado”, y no es que rememorar nuestra vida sea negativo, no se trata de olvidarse de lo que hemos sido, de lo que hemos logrado, del pasado en general. No hay nada de malo en eso, sin embargo si aparecen los problemas cuando esa mirada atrás sirve únicamente para sentirnos desdichados, para valorarnos de forma negativa al ver en lo que nos hemos convertido. Y esta máquina del tiempo mental que enchufamos de vez en cuando, se convierte en un artilugio peligroso cuando no sólo nos hace sentir mal ahora sino que sólo nos muestra aquellas imágenes que nos confirma que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
La cuestión es, ¿Queremos tratar de ser lo más felices posible? Si la respuesta es si, tenemos que ser justos con el presente, aprender a ver aquellas dificultades que tenemos pero también fijarnos en el montón de posibilidades y fortalezas con las que si contamos, de que nos sirve fijarnos todo el tiempo en lo que no podemos tener o hacer, no hablamos de engañarnos y pensar que vivimos en un cuento hadas donde todo es de color de rosa, no se trata de eso, pero poco nos aporta en cerrar los ojos a lo positivo y dejar que una dificultad, la que sea, llene nuestra mirada de nubes negras que nos dejen ver toda la realidad.
“Con lo que yo he sido” es una reflexión en voz alta, compartida por muchos que han aprendido a ver el pasado como un episodio del libro de sus vidas, del que aprender y disfrutar recordando pero nunca un lugar que nos lleve a la máxima de las desilusiones y el malestar condenándonos a vivir atados a lo que tuvimos y ahora ya no tenemos.
Sólo aprendiendo a disfrutar del presente, viendo las dificultades pero mirando con fuerza a las posibilidades, ojalá estas líneas sirvan para alentar a quienes aún no lo han logrado.
Equipo Discasex. Sexólogos Valencia [3]
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