Embarazo en Esclerosis Múltiple
Existen muchos mitos relacionados con la reproducción y la discapacidad física. Cada discapacidad es diferente y por tanto consideramos interesante el profundizar en aspectos concretos de cada discapacidad.
Con este artículo tratamos de disipar algunas de las dudas más recurrentes de mujeres con esclerosis múltiple (EM) en relación a la posibilidad de llevar a cabo un embarazo.
Antes de los años 50 se consideraba que una mujer con EM debía evitar el embarazo a toda costa. Se argumentaba que esto agravaría su estado físico, además de transmitir la enfermedad a su hijo y no sólo eso sino que aunque todo fuera bien, una mujer con esta discapacidad nunca podría atender a su hijo como debiera. La investigación, sin embargo, ha demostrado que el embarazo no afecta en absoluto a la evolución de la EM y que la mayoría de mujeres con EM están capacitadas para atender y educar a sus hijos con un poco de ayuda.
En relación al supuesto “contagio” de la EM de padres a hijos, la realidad es que esta no es una enfermedad hereditaria aunque es cierto que aumenta mínimamente (del 1% al 4% aproximadamente) la probabilidad de que el descendiente desarrolle la enfermedad si uno de los padres padece EM.
Si bien es cierto de que en la mayoría de los casos no se experimentan nuevos síntomas durante el embarazo, también lo es que existe la posibilidad de que empeoren algunos de los síntomas ya experimentados, como la fatiga, la incontinencia urinaria o intestinal. Es importante informar al médico que controla la evolución del embarazo de la discapacidad que se padece, así como de cualquier variación en la sintomatología habitual. No obstante, esto no es una diferencia con una mujer que no tenga EM, puesto que en un embarazo hay que informar al médico de nuestras características personales y de lo que nos va sucediendo durante la gestación.
Antes de que se produzca el embarazo
Si se desea que se produzca un embarazo es importante consultarlo con el médico que habitualmente visitamos, ya que algunos medicamentos que habitualmente se pautan para personas con EM (esteroides, interferón beta, acetato de glatiramer) pueden ser perjudiciales para el feto y en ocasiones se recomienda dejar de tomarlos 3 meses antes del embarazo, en el caso de estar programado. Como siempre que hablamos de fármacos, debe ser el médico quien paute la retirada o no, de la medicación.
Una cosa más, la lactancia no está en absoluto contraindicada para las madres con EM, incluso hay estudios que apuntan a que pudiese derivar efectos positivos para la madre e hij@.
Conclusión
Tener un hij@ es un acontecimiento muy importante, independientemente de que se tenga o no EM, por lo que es fundamental tener toda la información necesaria para tomar la decisión. Es cierto que la ansiedad ante el embarazo puede ser mayor para una mujer con EM ya que la enfermedad es imprevisible. Pero por ese mismo motivo es fundamental planificar con suficiente antelación el embarazo y los apoyos que se puedan necesitar una vez haya nacido el bebé.
Hoy en día existe suficiente información y recursos para que una mujer con EM que quiera hacerlo pueda cumplir su deseo.
Jose Bustamante Bellmunt
Instituto de Psicología, Sexología
y Medicina Espill