La poliomelitis
El virus de la polio es hoy día una especie en extinción en el mundo. En España en concreto la última gran epidemia se produjo a principio de los años setenta y el último caso que se conoce en nuestro país data de 1989. Sin embargo los coletazos de esta enfermedad siguen sufriéndose hoy día por aquellas persona que se infectaron en esa época en forme del llamado Síndrome PostPoliomielitis que hasta 40 años después de la enfermedad puede reaparecer para alterar las vidas llegando a producir una discapacidad notable.
¿Qué es la polio?
La polio (forma abreviada de poliomielitis, a la que se llamó parálisis infantil en el pasado) solía afectar a miles de niños todos los años. En 1955, se anunció que la vacuna Salk, desarrollada con el apoyo económico de March of Dimes, era segura y eficaz para combatir esta infección discapacitante y en ocasiones mortal.
La enfermedad puede estar causada por cualquiera de los tres virus intestinales conocidos con el nombre de Poliovirus tipo 1, 2 y 3.
¿Cómo afecta el poliovirus?
Si bien es cierto que en la mayoría de los casos la poliomielitis únicamente cursa con dolores de garganta, malestar, trastornos intestinales y fiebre, existe la posibilidad de que el virus entre en el torrente sanguíneo a través del intestino y pase al sistema nervioso pudiendo causar fiebres altas e incluso meningitis. Se calcula que esta afectación al sistema nervioso ocurre en el 10% de los casos.
Pero los problemas provocados por el poliovirus pueden ser aún mayores, el 1% de la población infectada puede padecer parálisis de diferente índole en brazos, piernas y otras partes del cuerpo. En algunos casos la infección se produce en el interior del tronco encefálico por lo que el control de la respiración puede verse afectado y llegar a producir la muerte del afectado.
La transmisión del virus se produce mediante el contacto de persona a persona utilizando como vía habitual las secreciones nasales, de la garganta o por las heces. En ocasiones, puede darse un contagio indirecto a través de alimentos o líquidos infectados.
Cuando el poliovirus infecta a una persona, esta puede permanecer semanas como portadora del virus con capacidad de contagio pero asintomática.
Tratamiento
No existe ningún tratamiento específico para la enfermedad una vez la personas está infectada. En el período de crisis aguda se trata de paliar la sintomatología que acusa el paciente: control de la fiebre y de los dolores musculares. En esta fase activa de la enfermedad es fundamental la terapia física orientada a evitar malas posturas, las retracciones o distensiones musculares y las deformidades que pueden producirse por el crecimiento anormal de los huesos.
Una vez finaliza la fase de crisis, las células del sistema nervioso inician un proceso de auto-reparación del sistema, de forma que comienzan a establecer nuevas conexiones nerviosas con aquellas células que han quedado desconectadas tratando de suplir las funciones de las células dañadas. Se calcula que alrededor del 30% de la población que ha sufrido algún tipo de parálisis se recuperara en pocos meses. Otro 60% mantendrá secuelas en mayor o menor medida, mientras que el 10% restante conservará una afectación respiratoria grave que como explicábamos anteriormente pueden llegar a producir la muerte.
Síndrome Postpoliomielitis
Este síndrome se produce en algunas personas que padecieron la enfermedad entre 10 y 40 años antes. Se estima que entre el 20 y el 40% de las personas que sufrieron una parálisis aguda por poliomielitis desarrollaran este síndrome.
El Síndrome Postpoliomielitis (SPP) se produce según los últimos estudios por el “agotamiento” de las células que asumen sus funciones más aquellas funciones que quedaron dañadas durante la crisis aguda de la enfermedad.
Las principales alteraciones que pueden producirse por SPP son:
- Intensa fatiga
- Dolores musculares y en las articulaciones.
- Debilidad muscular progresiva hasta perder la función.
- Atrofia muscular
- Intolerancia al frío
- Dificultades al tragar
- Problemas respiratorios
- Dificultades en la respuesta sexual.
Esto no significa que todas las personas con SPP sufran toda esta sintomatología y la gravedad de la misma es muy diferente. Mientras algunas personas únicamente sufren problemas menores otras llegan a experimentar atrofias musculares espinales que en ocasiones se confunden con Esclerosis lateral amiotrófica.
Conclusiones
Gracias a las vacunas que empezaron a introducirse en los años 50, el virus de la polio esta erradicado en prácticamente todo el planeta quedando únicamente algunas zonas del áfrica subsahariana y el sureste asiático.
A pesar de ello los efectos posteriores de la enfermedad continúan hoy afectando a quienes fueron víctimas de estas epidemias, la lucha diaria de estos afectados debe ser reconocida y apoyada. La investigación para el adecuado tratamiento del SPP se convierte en algo fundamental.
Hoy día siguen existiendo discrepancias, por ejemplo, en la conveniencia o no de “recetar” el ejercicio físico para los afectados por el Síndrome PostoPoliomelitis.
José Bustamante Bellmunt y Aldara Martos Palomeque
Instituto de Psicología, Sexología
y Medicina Espill