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La falta de deseo es uno de los problemas sexuales más escurridizos que existe, tanto para poder establecer un diagnóstico como para conocer los datos de incidencia real en la población.
Un hombre con discapacidad puede experimentar falta de deseo bloqueado por el miedo a no estar a la altura, a no ser capaz de complacer a su pareja, a tener una pérdida de erección. Hay hombres con discapacidad que hablan sobre su apetencia sexual pero sólo cuando no está presente su pareja. Estas personas, a menudo nos refieren que en la masturbación no hay evaluación, no hay que dar la talla.
El hombre con discapacidad que experimenta esta falta de deseo sexual hacia la pareja, sufre de forma añadida la presión social que supone el estereotipo masculino. “Los hombres siempre están dispuestos” “Ellos siempre quieren”. Para un hombre es más difícil, si cabe, el decir “no” a una relación sexual.
En ocasiones, es más una cuestión de falta de comunicación sexual en la pareja.
El hombre discapacitado, en ocasiones, no quiere provocar la situación porque siente que obliga a su pareja. Es su falta de autoestima la que le hace pensar que es poco deseable y por tanto no quiere forzar una situación en la que ella se pueda sentir incómoda. A su vez, la mujer, no quiere insinuar nada a su pareja por si ésta, debido a su discapacidad no le apetece y se siente mal al tener que decirle que no. Al final, sucede que ambos miembros de la pareja se desean, pero el miedo a forzar o hacer sentir mal al otro, hace que se reprima el deseo.
Por último, hay casos en los que la falta de deseo se produce por la idea del “todo o nada” es decir, creemos que el sexo es toda una secuencia de conductas sexuales que se inician con los besos que deben acabar en el orgasmo. En ocasiones, lo que en realidad no deseamos es toda esa secuencia y quizá deseamos unos besos, unas caricias más apasionadas por ejemplo, pero no las iniciamos porque creemos que empezar significa tener que acabar y si a mitad se para, se generan discusiones o problemas.
Saber que uno puede iniciar y acabar las relaciones sexuales cuando le apetezca, sin que haya enfados o malas caras, hace que nos sintamos más seguros y alimentemos con pequeñas cosas, nuestro deseo.
Estas son sólo algunas explicaciones a la falta de deseo en hombres con discapacidad física que la experiencia profesional nos ha enseñado, hay muchas otras razones que pueden llevar a una falta de deseo, pero en la mayoría de los casos obedece a cuestiones emocionales o de relación, más que a problemas físicos derivados de la discapacidad.
La información adecuada y la comunicación en la pareja son estrategias fundamentales para prevenir y resolver estos problemas.
Jose Bustamante Bellmunt.
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