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No solo el coito es hacer el amor

Enviado por: admin en 02 Nov, 2006 - 10:29 Artículos 

No sólo el coito es “hacer el amor”

La función del sexo, durante mucho tiempo se ha visto limitada a la mera reproducción, el reconocimiento del placer y la comunicación en la pareja ligado a las relaciones sexuales es mucho más reciente de lo que cabría esperar.

La única conducta sexual fundamental para que se produzca la procreación es la eyaculación del hombre en el interior de la vagina. No es difícil, por tanto, entender como se ha ido instaurando la idea de que el sexo “de verdad” implica la penetración vaginal.
Los besos, las caricias, la masturbación, el sexo oral, son prácticas que no son necesarias para la reproducción, por tanto desde un pensamiento instaurado hace siglos y que une sexo con reproducción, todas aquellas prácticas que no conduzcan a esta última son consideradas sucias y pecaminosas o desvirtuadas en el mejor de los casos.

Hoy en día no existe de manera tan patente la demonización de la sexualidad más allá del coito y el resto de conductas sexuales están mucho más aceptadas; sin embargo, únicamente tenemos que ver alguna película en la que se sugieran conductas sexuales para entender que la penetración sigue siendo el principal motivo y el resto de relaciones sexuales meros vehículos para llegar al objetivo que es el coito.

Pero el sexo es algo más, es una forma de lenguaje privilegiado, nos permite transmitir el deseo, el afecto, la pasión, la ternura, el amor... Pero seamos sinceros, ¿En qué pensamos cuando escuchamos la palabra “Sexo”?
Seguimos contagiados de la arcaica idea Sexo=Coito.

 Y es que la sociedad nos dicta:

  • Que se es “virgen” mientras no haya habido penetración, independientemente de que se haya besado, practicado el sexo oral, anal o la masturbación.

 

  • Que si no hay coito, no se han tenido “relaciones completas”. Aunque tu repertorio sexual sea amplísimo, si no ha habido coito no son relaciones completas.

Yo me pregunto ¿Si una pareja ha disfrutado del sexo oral, de los abrazos, los besos, las caricias, la masturbación mutua y otra solo ha practicado el coito? ¿Cuál de las dos relaciones sexuales ha sido más “Completa”?

  • Que el coito es la práctica más placentera y el resto son solo “preliminares” que tienen como objetivo llegar al coito.

 

La naturaleza es sabia y ha colocado al clítoris, un órgano cuya única función es proporcionar placer a la mujer, fuera de la vagina, esto hace que la mayoría de las mujeres no puedan alcanzar el orgasmo únicamente con la penetración. Así que si hablamos del placer de la mujer, el coito no es en absoluto lo más importante.

Estos y muchos otros mitos, falsas creencias, mentiras a fin de cuentas, envuelven la sexualidad, ensalzan de esta forma la penetración y rechazan el resto de prácticas sexuales hasta el punto de considerar que solo el coito es “hacer el amor”. Excluyen de un plumazo a un montón de personas que no pueden disfrutar tanto del coito, que encuentran en las caricias, en los besos, en la masturbación, el sexo oral o quizás en todos ellos, una forma tan válido como el coito para hacer el amor.
¿O es que acaso vamos a renunciar al placer con la pareja sólo porque el pene no llegue a mantener una erección?
El sexo no es únicamente el coito y aun más, no es sólo un pene, unos pechos, una vulva.
“Todos tenemos piel, la piel nunca nos falla” Todo nuestro cuerpo está recubierto de ella, es mucho mayor que el pene, los pechos o la vulva. Podemos acariciarla con las manos, los pies, los labios, con nuestra propia piel, podemos morderla, besarla, jugar con el frío y el calor.

Si abrimos los ojos a la verdadera dimensión de la sexualidad y entendemos, por ejemplo, que la masturbación o el sexo oral no son prácticas de segunda con las que te conformas cuando hay dificultades para llegar al coito; si descubrimos que las relaciones sexuales no forman una escalera en la que hay que ir subiendo peldaños (de las miradas a los besos, caricias, masturbación, sexo oral, penetración y por último orgasmo) sino algo circular sin principio ni final estipulados -porque el orden lo elige la pareja en cada momento- entonces, si somos capaces de verlo, descubriremos un mundo en el que el único objetivo es compartirnos con el otro.

 

Jose Bustamante Bellmunt
Instituto de Psicología, Sexología y Medicina Espill


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